Evaristo Gamboa

LIFE COACHING AND CONSULTING
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El ser interno comprende todo aquello que nos da energías, que nos alienta y que nos hace sentir emociones. Es lo que realmente somos y contiene toda nuestra perfección.
Sin embargo la mayoría de nosotros apenas está consciente de su existencia y llenamos el día a día con todo lo externo, alimentándolo cada vez más y dejando a un lado tu ser interior.


Sin darnos cuenta nos abocamos a la rutina, al trabajo y al estrés diario sin detenernos un segundo a estar presentes de nuestra verdadera realidad. Las modas, los juegos, las noticias y todo el acontecer mundial y social nos distrae cada vez más, alejándonos de nosotros mismos.


Pero entonces ¿cómo alimentamos nuestro ser interno?. Lo primero es estar consciente de que existe, estar consciente de esa energía interior. Aquella que te hace sentir paz y tranquilidad, y que al estar consciente hace que tus ideas se vuelvan más claras, tus decisiones sean más asertivas y tus pensamientos ronden siempre del lado positivo de las cosas.


Medita a diario solo 10 mins, siente en tu reparación el latido de tu ser y sé consciente de que estás vivo, de que todo ese cuerpo exterior siente y vive gracias a tu ser interno. Se consciente de lo que tu realmente eres y llévalo a tu vida diaria. Verás como algo que era tan rutinario, pobre y sin sentido se vuelve algo asombroso extraordinario y que todo tiene una razón de ser a tu favor.


Haz ejercicios, no tienes porque ir a un gimnasio, basta con caminar o trotar algunos minutos al dia. Ten una rutina de alimentación balanceada. Planea un viaje, visita un lugar nuevo todos los años, ama intensamente, vive tus emociones. Antes de iniciar una semana pon una meta para cumplirla antes que finalice. Intenta conocer a alguien nuevo cada mes o quizás puedes intentar comer algo que nunca te hubieses atrevido antes. Pero sobre todo vive.

Alimenta tu alma, vive experiencias enriquecedoras que llenen tu vida de momentos y detalles que valgan la pena recordar.

Autor: Evaristo Gamboa
@evaristogamboa


Y muchas veces sucede que:
Nos acostumbramos a ver una ventana cerrada y nos perdemos la oportunidad de ver que hay detrás. A que las cortinas están allí y aunque se ven bien no dejan pasar la luz y nos perdemos lo que la naturaleza nos regala. Nos acostumbramos a caminar por una misma ruta a diario y dejamos de percibir nuevos y mejores paisajes.

A creer que todo lo que vemos es lo que existe, que la única luz es la que llega a través de nuestros ojos, pero nos perdemos de sentirnos, de presenciar la luz que viene de nosotros mismos, esa que nos impulsa, que nos hace respirar, que nos hace sentir vivos.
Vivimos  sin ser la mejor versión de nosotros, a no dar el máximo y decimos de quienes si rompen esa rutina cosas como: "tiene un don", "que afortunado es", "hay quienes tienen suerte". Y así nos acostumbramos a que todo depende del azar.

¿Sabes lo peor? que esa actitud es contagiosa, "como de costumbre".
Estos son algunos ejemplos de nuestra vida cotidiana:
Tomar café corriendo y comer un sándwich de almuerzo porque no tenemos tiempo.
Cenar rápido y dormir pesados sin haber vivido el día.
Nos acostumbramos a esperar el día entero y oír en el teléfono: "hoy no puedo ir", "a ver cuando nos vemos", "la semana que viene nos juntamos". A ser ignorados cuando mas necesitamos atención.
Si el trabajo está complicado, nos consolamos pensando en el fin de  semana. Y si en el fin de semana no hay mucho que hacer, o andamos cortos de dinero, nos vamos a dormir temprano y listo, porque siempre tenemos sueño  atrasado.

Nos acostumbramos a ahorrar vida. Que, poco a poco, igual se gasta y que una vez gastada, por estar acostumbrados, nos perdimos de vivir.

Somos seres de costumbres, y cambiarlas pueden a veces llevar mucho tiempo, sin embargo, vivir conscientes de aquello que vivimos a diario nos puede ayudar a darnos cuenta de donde estamos gastando nuestro tiempo y cuales costumbres consumen nuestra vida. Es en ese instante donde debemos preguntarnos qué puedo hacer para cambiarlo, que estoy haciendo para vivir plenamente, que hice hoy de diferente que me aportó un crecimiento o mejora en mi vida.

Sin embargo podemos crear nuevas costumbres que se adapten a nuestro estilo de vida y que generen experiencias enriquecedoras en nuestras vidas. Para ello podemos introducir poco a poco cambios que queremos ver en nuestra vida cotidiana, como por ejemplo nuestra ropa, el perfume que usamos, ingresar nuevas tareas en nuestro tiempo libre, leer un libro nuevo etc.

Puede ayudarnos a cambiar nuestras rutinas haciéndonos las siguientes preguntas ¿que es aquello que siempre has querido lograr?, ¿que cosas no he intentado y me gustaría hacer?, ¿estoy dando lo mejor de mi día a día? e intentando hallar una respuesta y ponerla en práctica mediante un plan de acción que te lleve a lograr estos pequeños retos. Pronto te verás inmerso en tareas mayores que te llevaran a tener una rutina amigable y de mucho crecimiento para ti.

Estar consciente de nuestras vidas y de aquellas cosas que nos gustan o nos desagradan pueden ayudarnos a inyectar estos cambios a fin de mejorar nuestras costumbres, desaprender viejos comportamientos y generar nuevos y mejores hábitos que nos lleven a crear la vida de éxito que queremos tener.

Vive cada experiencia al máximo, un día a la vez y haz de esto una costumbre.


Autor: Evaristo Gamboa
@evaristogamboa



Pasamos nuestras vidas buscando la felicidad, se nos van las horas, días, meses y años queriendo conseguir aquello que nos haga plenamente felices. En el transcurso de este proceso, y sin darnos cuenta, van apareciendo a nuestro alrededor momentos que nos han llenado de alegría: el día que te graduaste, el día que conociste a ese ser especial, aquella navidad, ese cumpleaños inolvidable, el reconocimiento por tu labor, el nacimiento de un hijo, y muchos otros momentos que te hicieron muy feliz.

Así también aparecieron amigos, familia, aliados que fueron pieza clave de tu felicidad, que te acompañaron en cada instante, que fueron inspiradores, aquellos quienes te tendieron una mano o con quienes simplemente tuviste la dicha de compartir grandes o pequeñas experiencias que enriquecieron tu vida y que hicieron de aquellos momentos, especiales e inolvidables.

¿Te das cuenta que la felicidad esta a tu alrededor?

Busca en tus experiencias diarias, que por peque;as que sean, tienen momentos que te hagan sentir bienestar y llenalos de vida. No cierres los ojos ante lo que está a la vista. Tu eres el responsable de ser feliz, nadie mas que tu sabe lo que te gusta, lo que quieres, lo que esperas. Abre los ojos y vive cada segundo, sonríe más de lo normal, siente mas emocion por cada segundo y vívelo conscientemente.

Tu felicidad no está al final del camino, el camino lo debes recorrer siendo feliz.

Autor: Evaristo Gamboa
@evaristogamboa